Cuando estás embarazada por primera vez, sueñas despierta con acurrucarte en el sofá con el bebé y con tu pareja. Piensas que el bebé os unirá y que seréis felices por siempre jamás, como en los cuentos de hadas.
La realidad es que el nacimiento de un bebé supone un cambio tan grande que a muchas parejas en lugar de acercarlas, las desune. No lo digo con pesimismo ni para infundir miedo, sino con realismo y para que pongas los medios para evitarlo.
La clave está en comunicarte abiertamente con tu pareja. No puedes pretender que el nuevo papá - que posiblemente esté tan nervioso y abrumado como tú, aunque no te lo diga - te adivine el pensamiento.
En lugar de morirte de rabia por dentro porque él sigue roncando mientras el bebé llora en mitad de la noche, despiértalo y pídele directamente que se levante y le cambie el pañal si tú estás exhausta.
Claro que mejorar la comunicación con tu pareja se puede hacer en cualquier momento. ¡No hace falta esperar a que nazca el bebé!
© de la fotografía: George E. Norkus / flickr

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