Bilingual Readers es la iniciativa bilingüe de la estadounidense Deanna Lyles y el español Iñigo Gil. Se trata de una editorial de libros bilingües para niños que además ayuda a los padres a encontrar recursos, artículos y a encontrar respuestas a sus inquietudes más comunes sobre el bilingüismo.
A continuación, una entrevista con Bilingual Readers que ofrece respuestas interesantes para los padres que quieran criar a sus hijos aprendiendo dos idiomas.
¿Cómo y por qué surgió la idea de lanzar Bilingual Readers?
Íñigo: Bilingual Readers surgió cuando Deanna y yo, una pareja de estadounidense y español, empezamos a investigar sobre la adquisición de la capacidad del bilingüismo, sobre la alfabetización temprana de los niños y sobre técnicas multilingües para padres. Nos fascinó el importante papel que juega la lectura, incluso en los niños criados en hogares monolingües, y llegamos a la conclusión de que leer es fundamental para reforzar las capacidades lingüísticas en los niños bilingües.
¿Cómo definís el bilingüismo? Muchas personas en Estados Unidos hablan español pero no lo escriben ni lo leen. ¿Eso es ser bilingüe?
Deanna: Parafraseando a nuestra autora y especialista en bilingüismo Barbara Zurer Pearson, no existe una definición universalmente aceptada de lo que significa ser bilingüe. Es habitual clasificar a los bilingües según el momento en que aprendieron los dos idiomas, es decir, ambos al mismo tiempo, o uno después del otro: bilingüismo precoz frente a bilingüismo tardío, y dentro del bilingüismo precoz, bilingüe simultáneo frente a bilingüe secuencial. Siempre que los idiomas estén firmemente asentados dentro del periodo crítico, los primeros seis o siete años de vida, los bilingües precoces se convierten en hablantes nativos de ambas lenguas, mientras que, por lo general, los bilingües tardíos no son considerados hablantes nativos de su segunda lengua, aunque su nivel sea muy bueno, o casi nativo.
Existe un amplio abanico de posibilidades dentro de lo que se considera ser bilingüe: desde el caso de un intérprete de la ONU, que habla dos idiomas tan bien como un nativo y sabe leer y escribir en ambos (y convendremos en que es bilingüe), hasta el de un bebé a quien sus padres hablan en dos idiomas, pero que aún no puede hablar ni escribir en un idioma, y mucho menos en los dos (técnicamente hablando no es siquiera monolingüe, pero lo llamamos bilingüe porque se está criando con dos idiomas). Entre estos dos extremos se sitúa toda la gama de niveles de conocimiento y uso del idioma.
¿Qué puede hacer una madre latina que vive en EE. UU. si sus hijos no quieren hablar español?
Íñigo: Para empezar, es fundamental no entrar en un enfrentamiento directo con los hijos , porque es una pelea que no vamos a ganar. En estos casos, aunque esto es válido para todas las situaciones, conviene optar por tratar de asociar el idioma con aspectos sentimentales y familiares, como puede ser el caso de abuelos, tíos y otros parientes que residan en un país de habla hispana y no puedan comunicarse en inglés, y con elementos lúdicos y divertidos.
Muchas familias, cuando les preguntamos por qué deciden criar a sus hijos de forma bilingüe, no aducen razones de tipo práctico o económico, como puede ser facilitar el futuro laboral, sino beneficios sentimentales: relación con sus familiares en otro país, transmisión de una cultura, perspectiva más amplia y mejor entendimiento del "otro".
¿Qué recomendáis a las familias en las que sólo uno de los padres habla español, para que los hijos sean bilingües?
Deanna: No hay una sola manera válida, o un solo método para conseguir que nuestros hijos sean bilingües. Estas familias pueden optar por una estrategia muy común conocida como One Parent One Language (OPOL). En ella, cada uno de los padres le habla a su hijo siempre en uno de los dos idiomas. En este modelo, los padres deben decidir qué idioma utilizar entre ellos y cómo arreglárselas cuando están juntos con el niño. El OPOL es el sistema documentado más antiguo que conocemos. Mucha gente opina que es la manera más fácil de que el niño separe los idiomas: el español es "el idioma de mamá" y el inglés es "el idioma de papá". Los niños parecen aceptar esta regla muy bien, e incluso a veces la aplican con más coherencia que los padres. Sin embargo, como dijimos al principio de la respuesta, lo más importante es que cada familia pueda adaptar las premisas generales a sus circunstancias particulares.
¿Qué diferencia hay entre leer un libro en español a tu hijo y un libro bilingüe?
Íñigo: La diferencia estriba en que, por ejemplo, la madre puede leer el libro en un idioma, y el padre en el otro sin necesidad de traducirlo y con ambas lenguas ya fijadas de antemano. Esto facilita la tarea a los padres doblemente, pues los hijos casi "exigen" que se les cuente el cuento una y otra vez utilizando exactamente las mismas palabras. Los libros monolingües también son un buen recurso, sin embargo los libros bilingües permiten una mayor interacción.
Para fomentar la lecto-escritura desde pequeños, es importante que el niño esté expuesto a la lengua escrita en ambos idiomas, por ejemplo, leyéndole los padres en ese idioma para que identifique los sonidos que se pronuncian distinto con las letras. Para ello, son muy útiles también los libros bilingües.
¿Algo más que queráis añadir?
Deanna: A modo de conclusión, y citando de nuevo a Barbara Zurer Pearson y su libro Consigue que tu hijo sea bilingüe , nos gustaría aclarar algunos de los mitos más comunes acerca del bilingüismo: 1) Los bilingües tardan más en aprender sus idiomas, 2) Es mejor empezar con dos idiomas desde el nacimiento, 3) Un idioma resta parte del otro y 4) Hablar dos idiomas puede provocar una crisis de identidad.
1. No, en una comparación entre grupos de niños paralelos, el desarrollo lingüístico de los bilingües no es más lento que el de los monolingües.
2. No es imprescindible empezar con dos idiomas desde el nacimiento, pero en general es lo deseable.
3. Los niños pueden aprender dos idiomas sumando uno y otro, pero debemos tener cuidado para impedir que uno de ellos, normalmente el mayoritario (por ejemplo, el inglés en Estados Unidos) reste al otro (en este caso, el español).
4. Basándonos en la mayoría de testimonios de bilingües, es plausible beneficiarse de dos lenguas y dos culturas sin sufrir ningún tipo de crisis de identidad.
Al exponer a nuestros hijos a dos, o más, idiomas desde la infancia les estamos proporcionando las herramientas que necesitan para disfrutar plenamente de los mucho beneficios de conocer dos, o más, lenguas y culturas. ¡Ánimo y mucha suerte!
Fecha de la entrevista: Septiembre, 2011


