No podemos estar en todo, pero sin embargo sabemos que la educación de nuestros hijos es fundamental para que tengan todas las herramientas necesarias para que algún día se enfrenten a la vida con éxito y tengan algo mejor, mucho mejor, a veces, de lo que hemos tenido nosotros. Es un noble anhelo al que todos aspiramos, pero que no sólo depende de nosotros. Otras fuerzas y sistemas entran en juego y que son ineludibles: el sistema educativo del país. Todos los países tienen un sistema educativo, mejor o peor, más riguroso o menos estricto, con más solvencia o menos prestigio…pero es el que tenemos y esto es como las lentejas, o las tomas o las dejas.
El profesorado es la parte fundamental del sistema educativo de un país, aunque los políticos se empeñen en ignorarlo. El profesor es el modelo y la figura que representa la disciplina, el saber, la urbanidad, el cariño… de toda una sociedad.
La profesora de nuestros hijos es también madre, empleada, hija, esposa… y tiene una responsabilidad que mucho ni intuyen. Los altibajos emocionales que todos podemos tener en la vida, también los tienen los profesores. Y al ser humanos, también tienen preferencias y algunos alumnos les caen mejor que otros, por el motivo que sea. Todo esto lo escribo como recordatorio, porque ya lo sabemos e intuimos, claro.
Los maestros son aliados nuestros en la labor educativa de los hijos. No son enemigos que nos inoportunan de vez en cuando diciéndonos que nuestro hijo no progresa adecuadamente, o que no entrega los deberes, o que se distrae, o que maltrata a sus compañeros. Lo que nos dice el maestro es un toque de atención que debemos valorar y tener en cuenta.
En muchas ocasiones el alumno dirá a sus padres que sabe que a su maestro no le gusta y que se mete con él más que con los demás. Es hasta posible que diga que la maestra le tiene odio.
Como el movimiento se demuestra caminando, lo mejor es tener una reunión con el profesor en cuestión. Al toro al que cogerlo por los cuernos y cuanto antes, mejor.
Concertaremos de antemano una visita. Acudiremos a esa visita tratando de evitar ideas preconcebidas y descartando cualquier animosidad por nuestra parte, porque, como ya dijimos arriba, el profesorado no es nuestro enemigo sino nuestro aliado, que debemos mantener de nuestra parte en todo momento.
Puntos importantes paa la reunión con el maestro:
1. Mantener la calma siempre. Entrar con buen pie y buen talante.
2. Escuchar al profesor sin interrumpir.
3. Explicar su punto de vista.
4. Explicar que el problema, si existe, puede solucionarse entre las tres partes: el alumno, los padres y el maestro.
5. Si cree que el maestro le ha tomado manía al niño, decírselo de buenas maneras.
6. Abordarlo todo en un ambiente de cordialidad.
El último punto es importante porque, a fin de cuentas, el maestro o maestra está en estrecho contacto con el estudiante y puede, si quiere, hacerle la vida educativa muy difícil y complicada, lo cual redundaría en una vida difícil y complicada en casa, para todos.
Y como se trata de hacer amigos y ganarse la buena voluntad del profesorado, no está de más, de vez en cuando, sacrificarse un poco y hacer una visita, simplemente para expresar lo contento que está el niño con el educador, y lo mucho que está aprendiendo. A nadie le amarga un dulce y a todos nos gusta que se reconozca nuestra labor. Y cuando tenga la escuela una reunión de maestros y padres, no pierda la oportunidad de acercarse a cada uno de ellos para elogiarle sus esfuerzos y lo agradecidos que están.

